Mónica Pérez, en busca de un destino familiar

Los cambios siempre son acciones que traen consigo nerviosismo y ansiedad de saber si son opciones que nos traerán alegrías, una mejor calidad de vida o serán experiencias que no querremos volver a vivir. Cuando el cambio es por algo material las sensaciones son diferentes a un cambio tan radical como cambiar de país, idioma y cultura.

Qatar es un país lejano perteneciente al oeste de Asia y agrupa diferentes culturas dentro de su población, por ello cuando a Mónica Pérez y a su familia les ofrecieron la posibilidad de dejar Chile por irse con sus dos hijos hacia allá, ¡no lo dudaron!

Con el anhelo de poder tener una vida más familiar y criar a sus hijos en un ambiente multicultural, emprendieron rumbo hacia este país que ─hasta el momento─ ha cumplido con todas sus expectativas.

Mónica, ¿cuándo comienzan a estudiar la posibilidad de vivir en otro país?

Desde que estamos juntos, hace más de 13 años, siempre tuvimos la inquietud de vivir fuera de Chile. Con frecuencia lo comentábamos e imaginábamos la vida en otro lugar, pero jamás pensamos que sería tan lejos. Cuando supimos de la posibilidad de postular a Qatar, todo pasó muy rápido. Desde que postulamos hasta que mi marido ya estaba instalándose en Qatar, pasaron cerca de 8 meses. 

¿Qué los hace tomar la decisión definitivamente?

La motivación más fuerte para nosotros fue la oportunidad de que nuestros hijos (Enzo hoy de 5 años y Alessia hoy de 3) crecieran en un ambiente multicultural, con personas de todo el mundo y tuvieran la oportunidad de estar expuestos a diferentes idiomas y culturas (En Qatar, sólo cerca del 20 % de los habitantes son locales, el resto de la población viene de todas partes del mundo). En este momento ellos van a un colegio internacional, donde la enseñanza es en inglés y además tienen clases de árabe como segundo idioma. 

En Chile, estudiaste dos carreras diferentes, pero ligadas a la educación, ¿a qué se debió tu cambio de profesión?

En realidad más que un cambio, fue una oportunidad de complementar y perfeccionar mi trabajo. Como educadora de párvulos, siempre trabajé en colegios bilingües, por lo tanto estudiar Pedagogía en Inglés y luego un magíster en Educación, fue una forma de profesionalizar lo que hacía. Además, tuve la oportunidad de trabajar por varios años como docente universitaria, gracias a los títulos obtenidos. Siempre he disfrutado estudiando, por lo que continuamente busco oportunidades de aprender y mantenerme actualizada. En los últimos años me he especializado en Disciplina positiva, tanto como profesora como en relación a la crianza y maternidad-paternidad. 

¿Crees que en Chile ser profesor es una carrera mal valorada a pesar de las últimas modificaciones salariales?

Lamentablemente sí. Lo mío siempre fue vocación, pero muchas personas que tienen vocación y serían excelentes educadores, escogen otras áreas por la subvaloración de la profesión. Ahora, siempre he pensado que cuando uno es bueno en lo que hace y se esfuerza por ser cada vez mejor, puede tener éxito en cualquier área, pero claramente en la Educación en Chile, esto se hace cuesta arriba. En Qatar un profesor gana varias veces el sueldo de uno en Chile y a pesar de que la vida acá es más cara, se puede mantener perfectamente a una familia con sueldo de profesor, cosa en que en Chile no siempre es posible. 

A pesar de tus carreras, iniciaste un proyecto nuevo de la mano por el gusto por “La crianza respetuosa”. ¿Cómo nace tu gusto por ella?

Mi relación con la crianza respetuosa nace junto con mi primer hijo, hace casi 6 años. En ese momento no me sentía siguiendo un “modelo de crianza” en particular, sino sólo hice lo que me resultó natural; lactancia materna exclusiva, comencé a portearlo utilizando portabebés ergonómicos, colechamos, ya que por la lactancia era lo que me permitía descansar de mejor manera. Cuando tenía alrededor de un año, dejé mi trabajo formal y comencé de a poco a importar productos que yo misma usaba, como collares de ámbar para las molestias de la dentición, pañales de tela, portabebés ergonómicos y otros productos relacionados con la crianza natural y así nació “PaBoo“, la tienda virtual que me acompañó hasta que decidimos irnos de Chile. 

Cuéntame sobre la vida en Qatar, es un país con una cultura diferente, ¿se adaptan? ¿A qué te estás dedicando?

Qatar tiene muchas diferencias culturales con Chile, pero también es un país donde se convive con personas de todo el mundo, por lo que más que adaptarse al país, es necesario entender que debemos respetar a todos, independientemente del lugar de donde provengan. Estamos muy felices con la decisión que tomamos. Los niños dicen que no volverían a Chile (aunque les encanta ir de vacaciones), les encanta su colegio y nuestra vida es muy tranquila. Por ahora, estoy dedicada a los niños y a la casa, mi hija menor recién entró este año al colegio por lo que quiero estar con ellos el mayor tiempo posible. He hecho algunas clases y talleres esporádicos, pero no estoy trabajando fuera de la casa aún. Me encantaría trabajar en un colegio cuando estén un poco más grandes.

La decisión de viajar estaba ligada a una mejor vida familiar ¿lo han logrado?

Sí. Nosotros vivíamos bien en Chile. Teníamos nuestra casa, ambos trabajábamos, teníamos una buena vida allá, sin embargo, acá nos disfrutamos más. Como hay menos compromisos, el tiempo libre de mi marido es 100 % tiempo de familia, donde estamos los cuatro juntos. Además, por la ubicación de Qatar en el mundo, hemos tenido la oportunidad de viajar y conocer países que nunca habríamos visitado de seguir en Chile. 

¿Pretenden quedarse en Qatar o aventurarse a otro país?

En este momento somos muy felices acá, pero sabemos que la vida nos sorprende cuando menos lo esperamos, por lo que no descartamos un cambio de rumbo. Si de nosotros depende, pretendemos estar aquí al menos cinco años más, pero si todo sigue bien, pueden ser 10 o 15 años, a menos que se nos presente alguna oportunidad muy tentadora.

¿Extrañas Chile? ¿Cuáles son las diferencias más marcadas entre ambos países?

De Chile extraño a la gente, pero hemos podido viajar con relativa frecuencia y nos han podido visitar nuestras familias acá, lo que ha acortado distancias. En nuestro día a día, las principales diferencias son la seguridad, ya que aquí prácticamente no hay delincuencia, entonces se vive con más tranquilidad. Hay algunas pequeñas cosas que uno debe incorporar al día a día, como por ejemplo las mujeres debemos utilizar ropa que cubra los hombros y rodillas, pero no hemos tenido que hacer grandes cambios a nuestras rutinas. 

Desde allá y mirando a Chile (conociendo toda la cultura, crianzas, etcétera), ¿recomendarías aventurarse con hijos hacia otros países o sientes que Chile también es un buen país para vivir?

Yo creo que Chile es un buen país para vivir, pero también creo que cuando una oportunidad es buena, hay que aprovecharla. ¡Siempre es mejor arrepentirse de lo que hicimos que de lo que no nos atrevimos a hacer! 

Compartir:

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *