Veronica Watt

Verónica Watt, un espacio para hablar y aprender de sexo

Si buscas un lugar para hablar de sexo de manera respetuosa, compartir experiencias o discutir sobre el tema, debes conocer el sitio web que creó  Verónica Watt, psicóloga que descubrió lo fácil que le era escribir experiencias de tipo sexual de otros en modo de relato. Es así, que por medio de sus redes, te invita a contactarla y contarle tus experiencias, hablarlas de forma abierta para seguir nutriendo sus conocimientos y generando espacios para poder conversar todo, como ella misma señala con “sus diferentes matices”.

Además, si te interesa conocer personas que tengan algo que ver contigo, Verónica ha creado una iniciativa innovadora en donde te invita a la conversación, pero con características diferentes, hablamos de “Cónclave” grupos formados por ella, en los cuáles se realizan actividades que permiten ampliar tu red de contactos.

¿Crees que en Chile hablar de sexo es tabú?

No, no creo que sea tabú. Lo que sí es que me parece que hablamos de sexo de formas súper extremas: o es a modo de chiste ─desde lo grotesco, la talla doble sentido, lo vergonzoso─ o desde la normalización de la sexualidad ─desde lo correcto, el deber ser o lo deleznable─. A mí, más que hablar desde alguna de esas posiciones, me interesa lo que hay en ese tránsito, de un extremo a otro, en todas las otras maneras de hablar de sexo.

¿Qué te llevó a la sexología?

Siempre tuve curiosidad respecto del sexo. Me parece que es un misterio que anuda muchos hilos, en el que convergen casi todas las cosas. En mi vida privada, la sexualidad es un eje desde el cual miro el resto del mundo. Los primeros cuentos que escribí ─y los que escribo hasta el día de hoy─ tienen como anclaje el sexo. Quería hacer una especialización en psicología de un tema que me interesara y ninguno me ha interesado tanto como la sexualidad, así que la decisión era obvia.

No hago terapia actualmente, aunque no me cierro a la idea de ejercer desde el ámbito clínico más adelante. Probablemente, si lo llego a hacer, será bajo condiciones distintas a las de la terapia tradicional. En este momento, me parece que el hecho de sostener conversaciones honestas con las personas que entrevisto y luego publicarlas es una manera de hacer terapia, sorteando un par de cosas que no me gustan tanto de la terapia en sí (a saber: la posición de poder del terapeuta en relación al cliente, el establecimiento de un vínculo asimétrico que genera cierto grado de dependencia ─por temporal que sea─ y la simulación de un entorno seguro que se presenta como inserto en lo cotidiano cuando en realidad es una excepción, un encuentro extraordinario). 

¿Podrías contarme de que trata tu página web y de Facebook? ¿Por qué las creaste?  ¿Cuáles son sus fines?

Creé mi sitio (www.veronicawatt.com) para subir los cuentos y escritos breves que tenía. Mientras lo hacía, se me hizo evidente que estaba hablando sobre sexo, pero de una manera indirecta (a través de relatos de ficción). Entonces se me ocurrió que en vez de fabricar historias o situaciones, lo mejor que podía hacer era salir a buscarlas, o sea, hablar con la gente sobre su vida sexual. Y ahí nació la idea de escribir perfiles sexuales, que consiste en entrevistar a personas sobre su vida sexual, luego trascribir y darle forma al texto para luego publicarlo. Es, si se quiere, un ejercicio literario y un experimento que indaga en la intimidad de la gente. Cada perfil es único porque al final cada uno de nosotros somos un armado de historias que elegimos contarnos los unos a los otros.

Cuando los perfiles empezaron a agarrar vuelo, hice una fanpage en Facebook, en la que también empecé a generar contenidos más livianos, como los “Visto en Tinder” ─que son descripciones de los perfiles de Tinder que me topo que me parecen chistosas─ y artículos de difusión que hablen sobre las emociones y la sexualidad.

La función que cumple el sitio y el fanpage es generar un espacio en el que se hable de sexo de manera más reflexiva, pero sin ponerse densos. Quiero lograr que hablemos de sexualidad de la misma forma en que hablamos de otras cosas que nos interesan, apasionan o preocupan ─comida, viajes, deportes, política─. El sexo es un elemento que forma parte de nuestra vida cotidiana, tiene tanto de liviano como de grave. Me interesa poder abordarlo con sus distintos matices.

¿Según tu experiencia, en Chile, existe mucha ignorancia en temas relacionados al sexo?

No sé si ignorancia, pero sí hay una educación sexual que se nutre de la cultura pop, de la tele, del diario, de internet y el problema de eso es que los registros que se encuentran en esas fuentes son acotados, estándares, entonces la manera de pensar sobre la sexualidad es más limitada. Como resultado, hablamos poco de sexo o tendemos a repetir lo que ya se ha dicho o lo aplanamos, lo cosificamos.

¿Cuál crees que es la solución para educar a las personas sobre el tema?

Creo que no hay una solución, sino estrategias para generar cambios en la dirección que nos interesa. Pienso que es fundamental que en el curriculum escolar haya talleres de educación sexual dirigidos por personas entrenadas, capaces de sostener conversaciones con los niños sobre sexualidad, y de responder con entereza, con conocimiento. También creo que en la medida en que nosotros, como adultos, nos compliquemos hablando de sexo, es muy difícil exigirle a un niño que lo maneje mejor, así que en ese sentido también debiesen crearse actividades y documentos informativos dirigidos a los adultos. Siempre he pensado que debiesen aprovecharse mejor los medios audiovisuales y hacer, por ejemplo, documentales subvencionados por el estado que exploren temas de sexualidad, como afectividad/intimidad, diversidad sexual, relaciones sexuales, reproducción, pornografía, entre otras, y que estén disponibles tanto en internet como en la televisión.

¿Sientes que ayudas a las personas con tus entrevistas?

Abordo la sexualidad desde los perfiles sexuales, es decir, no hago terapia actualmente. Los perfiles no buscan “solucionar” nada, aunque sí ha pasado que los entrevistados sienten que es una experiencia transformadora.

La gracia de los perfiles sexuales radica en que subvierten la forma en que normalmente hablamos de sexualidad y discutimos nuestra intimidad. Voy a listar las características, a riesgo de sonar esquemática: 

Contexto: A diferencia de la terapia, donde hay un entorno cerrado, protegido y acotado por una transacción económica, el proceso de hacer un perfil tiene dos hitos públicos: 

– Las entrevistas/conversaciones se hacen en lugares públicos, bares, plazas, cafés.

– Luego de que transcribo y doy forma al texto, y posterior al visto bueno del entrevistado, lo publico en mi sitio y luego lo publicito en Facebook. 

Esto significa que las personas se atreven a verbalizar ─muchas veces por primera vez─ en un lugar común y corriente algo de su vida sexual.

Vínculo: yo no me posiciono como terapeuta cuando hago un perfil, sino como una persona interesada en escuchar lo que me quieren contar. Ellos me han revelado su mundo, y yo, al momento de escribir sobre ellos, he tenido que ponerme bajo su piel,  empezar a respirar un poco como ellos, sumergirme en sus historias. Sus fantasías, sus temores, sus dudas, se han vuelto un poco las mías. Yo tengo que ser capaz de devolverles algo con mi texto.

Escritura: Cuando llega alguien a contarme su historia sexual esa persona para mí tiene un lugar en el mundo que no tiene que ver con mi vida: o la conozco hace un rato por la universidad o trabajos, o es conocida de un amigo cercano o se enteró por Facebook de lo que hago y tiene ganas de ver qué sale. Cuando empiezo a entrevistarla necesito entender rápidamente quién es, por eso pregunto hartas cosas. Necesito saber su historia, pero necesito que me cuente una historia diferente que la que se cuenta a sí misma y a los demás.

Cuando termina la conversación le digo que me demoraré un rato en tener listo el texto. Y me demoro un montón, cada vez más. Porque durante la escritura yo tengo que enfocarme en la persona, obsesionarme un poquito con lo que me ha contado y resolver qué le voy a contar yo, que casa le voy a construir para que habite en el texto. Por eso cada perfil es diferente: porque son personas distintas, que necesitan formas, escenarios particulares. 

Visto bueno: acá se vuelve a subvertir la relación de poder, porque le mando el texto a cada perfilado para que quite o agregue lo que quiera. A veces ese proceso es doloroso, porque quitan algo clave, porque suavizan cosas que han dicho, porque se arrepienten de algunos detalles. Y eso está bien, porque es su perfil, es su intimidad y ellos tienen que poder decidir qué quieren que salga publicado. Y lo que se publica es su versión. (La mayoría no hace muchos cambios y cuando los hacen, son recortes, nada que afecte la forma del texto ni su esencia). 

¿De qué edad son las personas que buscan aparecer en tus escritos?

Diría que es bien equitativo en términos de sexo, y que tal vez por mi edad se me acerca gente de 25 a 40 años. Me interesa eso sí poder registrar más vivencias de personas de diferentes edades, con otras cabezas.

¿Cuáles son las señales que tú crees que una persona debería considerar para decidir pedir ayuda?

Está bien que la persona recurra a donde más le acomode, en primer lugar. Es necesario descartar afecciones de origen físico antes de atribuir la situación o malestar a una causal psicológica. La capacidad de autoevaluarse en términos anímicos es importante también: si hay una situación que resulta abrumadora, frustrante, que afecta otras áreas de tu vida o que te impide disfrutar de tu vida sexual, es buena idea consultar.

Profundicemos un poco en preguntas que muchas personas se pueden hacer. Según lo que has visto en los perfiles, el sexo, ¿necesariamente está conectado con el amor?

Las maneras en que nos sentimos respecto del sexo tienen que ver con nuestra historia personal y las nociones culturales que incorporamos. Te puedo decir que el acto físico de tener sexo no tiene por qué ir ligado a ninguna emoción en particular, pero si vas y le preguntas lo mismo a una persona educada bajo la idea de que el sexo tiene que ser con amor, tal vez te diga lo contrario. Personalmente, creo que practicar cualquier actividad sexual no tiene, en esencia, ninguna emoción aparejada, pero debido a que somos humanos que sentimos, recordamos, añoramos, le asociamos sentimientos o emociones, le otorgamos significado y lo vinculamos a determinados escenarios. Un mismo acto sexual puede significar un montón de cosas diferentes para un montón de personas.

Actualmente estás comenzando un proyecto llamado “Conclave” que es bastante interesante y novedoso, ¿cuéntanos de qué trata?

Es un proyecto para conocer gente nueva, se llama Cónclave (www.clubconclave.com). En apariencia suena muy distinto a lo de los perfiles sexuales, pero tienen la misma raíz: mi preocupación por generar vínculos más honestos, genuinos. Lo de Cónclave se me ocurrió porque sentí que habían pocas instancias para conocer gente nueva que esté en la misma sintonía, que ande buscando conectar. 

La idea de Cónclave es la siguiente: armar grupos de máximo 12 personas, desconocidas entre sí y filtradas por mí, para que se conozcan haciendo algo (una clase de cocina, de baile, una subida al cerro). Entonces si alguien quiere participar, primero lo entrevisto para saber quién es y qué busca, luego le mando un cuestionario para dejar registradas preferencias básicas y luego armo un grupo considerando personalidad e intereses. O sea, yo conozco a cada una de las personas. Esto va en contra de todo lo que actualmente está de moda: en oposición a lo digital, a la velocidad de la app, al swipe left/right de Tinder, está Cónclave: lo análogo ─se prohíbe usar el celular en los encuentros─, la disposición a experiencias nuevas y significativas, las conversaciones con gente nueva, que aporte. Las personas que no tienen tiempo para que las entreviste, que quieren un carrete rápido, una cosa al lote, no son el público de Cónclave ─para eso están las otras alternativas─. Cónclave sirve para ampliar el círculo de amistades, conocer gente nueva para dating o para networking. Ya hice el primer encuentro y funcionó increíble. 

¿Cómo podrían ubicarte personas que tengan la necesidad de conversar contigo o participar de Cónclave?

Si quieren contactarme para tener una conversación honesta y abierta sobre su sexualidad, feliz de que lo hagan a veronica.watt@gmail.com o llenando el formulario del sitio en la pestaña “contacto”.

¿Cuál es tu meta a futuro en materia laboral con Verónica Watt?

Uff, harto: quiero seguir explorando las historias personales de la gente a través de los perfiles sexuales, quiero armar un espacio seguro, liviano y respetuoso para hablar de sexo de manera abierta y quiero reunir a gente que quiera discutir temas vinculados a la sexualidad, que ofrezca miradas nuevas. Y lo que venga.

Compartir:

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *