Erik Pio Leiva

Erik Leiva, empresario inmobiliario: “No vengo de una familia cuica y llegar acá me ha costado”

El empresario inmobiliario Erik Leiva tiene 36 años, 5 hermanos y varios hermanastros. Nació en una familia de clase media y en sus propias palabras “todos los recuerdos de mi infancia son bonitos”.

Aunque reconoce haber sido un alumno desordenado, asegura que la disciplina materna se imponía. “Éramos los seis hermanos muy unidos, y el domingo todos comíamos en la casa. Aunque el sábado te hubieses ido de carrete, tenías que estar a la hora de almuerzo en la mesa. Eso mi mamá no lo perdonaba”, comenta sonriente.

Gran parte de su infancia y adolescencia transcurrió en Santiago centro, hasta que cumplió la mayoría de edad (18). Después continuó en Ñuñoa, cuando su familia completa se trasladó a una casa en esa comuna.

“No vengo de una familia cuica y llegar adonde estoy me ha costado. Mi papá tenía varios locales comerciales y casas de empeño, por eso desde chico estuve metido en las ventas y asistí a mi primer remate a los 7 años”, cuenta Erik Leiva.

Comenta que en esos negocios nació su interés por la compra y venta de diferentes productos, interés que fue puliendo con los años, destacando por su carisma y facilidad de palabra.

Estas dos características lo ayudaron a trabajar y madurar mucho más rápido que el común de los niños. De hecho, a los 14 años comenzó a pololear y se convirtió en papá.  “Fui muy agrandado en todo. Me gustaban los negocios y tener mi plata. Por eso, aunque ingresé a la universidad a estudiar ingeniería comercial, dejé la carrera a la mitad y me dediqué ciento por ciento a los negocios”.

Sus hijos

Actualmente, el hijo mayor del empresario tiene 22 años, estudia comercio exterior y es su gran partner de vida. “Nos llevamos súper bien. Él es un muy buen estudiante y mucho más tranquilo de lo que era yo a su edad”, reconoce.

Además, tiene una hija de 11 años y un pequeño de 4 años, por los que no oculta su chochera.

Sobre su forma de criar, explica que es un papá regaloneador al máximo, dado que -como buen emprendedor chileno- trabaja casi 12 horas diarias y no puede dedicarles el tiempo que quisiera.

“Los veo poco, así que trato de conversar mucho con ellos y compensarles el tiempo que no estoy, a través de regalitos e invitaciones a donde ellos quieran. Yo sé que no es lo ideal, pero uno como padre separado siempre trata de no sentirse culpable por esa ausencia”, confiesa con honestidad.

Sus planes, de aquí a 10 años, son continuar creciendo e impulsando nuevos proyectos en el ámbito inmobiliario. “Nada de lo que tengo ni he logrado ha sido gratis. El camino ha sido largo y el trabajo mucho, pero estoy satisfecho. Tengo muchos sueños y espero seguirlos cumpliendo”.

Si quieres conocer más sobre los proyectos de Erik Leiva, puedes seguirlo en sus redes sociales:

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Erik Leiva sitio oficial

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